Número 179 - 2ª Quincena Marzo 2000

JOSÉ BAREA: "NO ES LÓGICO LA UTILIZACIÓN DE LAS PENSIONES PARA CAPTAR VOTOS"
En el marco de la tercera edición del "Master Universitario en Dirección y Gerencia Pública", de la Universidad Politécnica de Valencia, el ex director de la Oficina Presupuestaria del Gobierno y catedrático emérito de Hacienda Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, José Barea Tejeiro, impartió, el pasado martes, día 7 de marzo, una interesante y completísima conferencia titulada "El Estado del Bienestar en el futuro y su nueva gestión pública". Además, el polémico ex-ministro de Economía concedió unos minutos a ECONOMISTES contestando a nuestras preguntas y aclarando su postura frente a diversas cuestiones de actualidad que se enmarcan en la actual coyuntura económica.

En su intervención, el profesor Barea se refirió insistentemente al concepto de eficiencia y denunció que “la gestión y la organización pública continúa con los mismos esquemas del siglo XIX”. En la medida de lo posible, el profesor expuso la necesidad de estudiar y valorar las transferencias de servicios para contribuir a la competitividad entre el sector público y el privado.
¿Qué carencias son más evidentes en el servicio de la Administración Pública?
Tiene una mentalidad burocrática. En el 82, el PSOE tenía en su programa la mejora de la Administración Pública para dar mejores servicios. Después de 14 ó 16 años se sigue con la misma mentalidad burocrática y decimonónica que regía antes de que llegara el PSOE. También el PP lo dijo y tampoco ha hecho nada. Los principios de eficiencia no han calado todavía y esa es una de las asignaturas pendientes y más urgente para que el sector público funcione bien".
¿En qué medida influye el entorno demográfico en los sistemas de protección social? 
El envejecimiento de la población tiene una fuerte incidencia en la protección social que absorbe, cada vez, un porcentaje mayor del PIB. Así, en términos constantes y exclusivamente debido a la evolución demográfica, el gasto se incrementará hasta el 2050 en el 30%".
Actualmente el 57% ó el 58% del gasto se dedica a protección social y las previsiones apuntan a una tasa de crecimiento elevada en torno a un 3,4% ó 3,5%". Según reza un reciente informe europeo, en  cuatro años la población totalmente activa va a empezar a caer en España. La necesidad de mano de obra que tendremos en un futuro no muy lejano, si queremos mantener nuestra capacidad productiva, exigirá un proceso fuerte de adaptación, y tendrá altos costes en vivienda, sanidad, etc. para toda esta población.
¿Cuáles son los retos más importantes que plantea el Estado del Bienestar?
Desde mi punto de vista, los más importantes son el demográfico, el de equidad y el del nuevo entorno macroeconómico. 
Respecto a la falta de equidad (proporcionalidad), hay que tener en cuenta su fuerte incidencia sobre el gasto en las pensiones, al haberse utilizado el sistema como un instrumento de redistribución de la renta y no como lo que es: un instrumento para distribuir la renta de un individuo entre consumo y ahorro, en el ciclo vital de una persona. Así, una de las consecuencias de esta falta de equidad y del desequilibrio demográfico es la fuerte deuda implícita e invisible equivalente al 217% del PIB.
 Los principios básicos del nuevo Estado del Bienestar deben dotarse de una organización basada en la eficiencia y la equidad, que introduzca criterios de mercado (principio de asunción de responsabilidades por los ciudadanos), cubra los nuevos riesgos (derivados de los jóvenes que no consiguen entrar en el mercado de trabajo o de las personas mayores de 50 años que quedan en paro...). Asimismo, debe asumir la distinción entre prestaciones contributivas y no contributivas y, dentro de estas últimas, las que se articulan mediante el suministro de servicios y las que consisten en prestaciones monetarias. Además, el nuevo Estado del Bienestar debe tener una delimitación clara del nivel de gobierno con competencia en cada una de las prestaciones y, por último, fomentar la cobertura privada de los riesgos incluidos en la protección social a través de incentivos fiscales, lo que requiere la fijación previa de los niveles de cobertura pública en cada prestación.
¿Es el pleno empleo una utopía?
No. Creo que si se continúa llevando a cabo una buena gestión de la política económica, dado que la entrada en el mercado de trabajo se va a ralentizar como consecuencia de que la población activa potencial irá cayendo, en el 2010 podemos tener una situación de pleno empleo, que puede estar alrededor del 5% o del 7%, lo que sería una cifra muy aceptable.

¿Existe actualmente un referente válido para el Estado del Bienestar en algún país europeo?
El Estado del Bienestar es un  concepto que no está zanjado. Los países europeos están efectuando reajustes de su Estado del Bienestar, concepto que fue pensado para una situación económica y demográfica diferente. Por eso, ahora están evaluando los grados de sobreprotección que hay en algunas prestaciones para tratar de reequilibrarlas, no para suprimirlas; ningún estado de la Unión quiere suprimir su principal instrumento de cohesión social, lo que quieren es un ajuste con la nueva situación económica y demográfica.
¿Es lícito hablar de Estado del Bienestar en el contexto de un ciclo recesivo de la economía?
Sí, porque precisamente ese ciclo recesivo afecta a las capas sociales más bajas, que son las que más protección social reciben y tienen que seguir recibiéndola. Lo que hace falta es que las cuentas estén equilibradas para que, cuando ocurra esa recesión, sea posible hacer un mayor gasto social.
¿Piensa que el programa político del Partido Popular escoge las vías más adecuadas para la consecución del Estado del Bienestar o cree que hay otros cauces más acordes con la coyuntura económica actual?
Creo que han desarrollado una buena política. Lo primero que requería España era generar empleo para mantener el Estado de Bienestar y se ha generado fuertemente. Se necesitaba una política económica de estabilidad y se redujo el déficit. Se redujo la inflación y el tipo de interés. Esto ha llevado a un crecimiento sostenido. Se rebajaron los impuestos porque Francia y Alemania estaban en una situación difícil y su demanda iba a caer. Así, se buscó incentivar la demanda interna, bajando los impuestos. Creo que la gestión de la política macroeconómica ha sido buena y los resultados están ahí. 
Ahora hay que tener cuidado con la inflación, que influye mucho en la competitividad y , por supuesto, no llevar a la práctica las locuras que se venden en el período electoral. La bajada de impuestos de la reforma del IRPF para el 2002 lleva un condicionante: que en esa fecha exista equilibrio presupuestario, sino no se bajarán porque se aumentaría el déficit. La cuestión está en si es posible, sin reforma estructural, llegar al año 2002 sin déficit.
En cuanto a las ofertas sobre pensiones que están realizando los partidos políticos en sus campañas electorales, en el Pacto de Toledo todos firmaron que no se utilizarían como instrumento para captar votos. Pero a la primera ocasión que han tenido han roto el acuerdo y ahora están inmersos en una subasta de si yo doy más que tú a los 8 millones de votantes, que son pensionistas. No es lógico la utilización de las pensiones para captar votos porque, en definitiva, es el instrumento de cohesión social que tenemos más importante, y así se pone en peligro".
¿Cree que los mecanismos de control de las cuentas públicas son los suficientes para garantizar un Estado del Bienestar futuro y, sobre todo, la confianza de los ciudadanos en el propio Estado?
El control formal del gasto se hace con los mecanismos habituales para ello, pero hay que pasar de un control meramente formal a un control de eficiencia. La otra fase, muy importante, es la de evaluar los proyectos; ver si los programas son, o no, eficientes y válidos en ese momento...
 
 
 

 

Propuestas para la gestión pública del futuro Estado del Bienestar

El profesor Barea defendió, en cuanto a las pensiones contributivas, la aplicación del principio de proporcionalidad entre cotización y pensión a recibir, que establece la Ley de 1985 y que supone, entre otras cosas, activar a toda la vida activa el cálculo de la base reguladora de la pensión; aplicar a la base reguladora un porcentaje proporcional al número de años cotizados; aumentar la edad de jubilación a 70 años; o establecer un sistema de capitalización para el cálculo de la pensión, utilizando un tipo de interés ligado al crecimiento de la economía.

El desempleo contributivo debería, en su opinión, gestionarse como "una operación de seguro por plazo limitado, para mantener la renta de activo en un determinado porcentaje". Barea propone que los perceptores realicen una prestación social con carácter obligatorio, un control estricto de la prestación, fijar tasas de sustitución diferentes por sectores (en función de las tasas de paro), integrar la indemnización de despido...

En la prestación sanitaria, el profesor planteó la libertad de elección de médico y hospital del asegurado, las listas cerradas de prestaciones, un mercado regulado mixto competitivo y la traslación del riesgo a los productores de la asistencia sanitaria.

La educación requiere también regirse por los criterios de eficiencia y de equidad, puesto que "la gratuidad no tiene sentido en la educación universitaria". Así, propone una política de becas para estudiantes con categoría socio-económica de baja renta.

Para los servicios sociales sugirió, entre otras medidas, la prestación domiciliaria en sustitución de la residencial y cobrar una parte de esos servicios a los hogares de los beneficiarios.

Sobre las pensiones no contributivas, explicó que deben financiarse a través de los impuestos generales y asegurar una renta a los que no disfrutan de pensiones contributivas ni de otras rentas, aunque sujetas a pruebas que garanticen el criterio de equidad.

El desempleo no contributivo no debe utilizarse, según el profesor, como instrumento para que el parado alcance la edad de jubilación y debería estar condicionado a la prestación de servicios sociales. 

En cuanto a las prestaciones a los jóvenes, la alternativa al peligro de  la falta de integración de esta población en el mercado laboral es, según el profesor Barea, la reforma del mercado de trabajo y la del sistema de protección social.

Ir a: Artículo Anterior
Ir a: Artículo Siguiente